La rapera dominicana Tokischa enfrenta una denuncia por presunta profanación tras la difusión de imágenes y un video en los que aparece semidesnuda dentro de la basílica de Santa María del Coro, en San Sebastián, España. El material forma parte del rodaje del cortometraje “No Margine”, grabado en distintas localizaciones del País Vasco y compartido por la propia artista en redes sociales.
Las imágenes muestran a Tokischa en el interior del templo con el torso descubierto y una prenda íntima, posando frente a símbolos religiosos como parte de una propuesta audiovisual de carácter artístico. La denuncia fue presentada ante el Juzgado de Instrucción de San Sebastián por la Fundación Española de Abogados Cristianos, que sostiene que se trata de un uso indebido de un espacio sagrado con fines de contenido sexual y comercial.
La organización jurídica invoca los artículos 524 y 525 del Código Penal español, solicitando que se investigue si los hechos constituyen delito de profanación y ofensa a los sentimientos religiosos. Según su planteamiento, las imágenes no solo vulneran el carácter del templo, sino que además suponen una provocación deliberada en un entorno de culto.

El Obispado de San Sebastián reaccionó señalando que nunca autorizó la grabación en la basílica. La diócesis explicó que la productora había solicitado permiso para una escena distinta, que fue denegada, y que posteriormente se accedió al templo sin respetar esa decisión. La institución calificó el uso del espacio como inapropiado y pidió la retirada inmediata del material, que posteriormente fue eliminado de las redes de la artista.

En paralelo, Tokischa se pronunció a través de las publicaciones vinculadas al proyecto “No Margine”, donde defendió el enfoque artístico del cortometraje y su significado personal. La artista aseguró que la obra busca explorar la vulnerabilidad humana y dejó un mensaje centrado en su visión espiritual al afirmar: “Mi relación es con Dios, no con la religión. Dios me acepta como soy, me creó, no me juzga, me permite aprender de mis errores y encontrar la verdad por mí misma”. Sus declaraciones reavivaron el debate sobre los límites entre expresión artística y respeto a espacios de culto.

En redes sociales, la polémica se intensificó con reacciones divididas entre quienes respaldaron la libertad creativa del proyecto y quienes lo consideraron una ofensa directa a la fe católica. El caso ha escalado más allá del entorno digital y se mantiene ahora bajo revisión judicial, mientras las autoridades eclesiásticas insisten en que el uso de la basílica vulneró su carácter sagrado.





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