Nicki Minaj volvió a generar polémica al declararse públicamente “probablemente la fan número uno” del presidente Donald Trump durante un evento en Washington, una afirmación que provocó una ola de críticas dentro de su propia comunidad y reavivó el debate sobre su giro político.

La rapera hizo las declaraciones en el marco del lanzamiento de un programa de inversión infantil impulsado por la administración Trump, donde también anunció que apoyará la iniciativa de manera privada. En su intervención, Minaj aseguró que las críticas no la afectan y que, por el contrario, la motivan a respaldar aún más al mandatario. “Lo que la gente diga no me afecta; de hecho, me anima a apoyarlo aún más”, afirmó ante el público.

El respaldo abierto al presidente marca un contraste con la imagen que Minaj proyectó durante buena parte de su carrera, cuando fue vista como una aliada de causas progresistas y del colectivo LGBTIQ+. En años anteriores, la artista había criticado políticas migratorias de Trump y participado en espacios asociados con la cultura drag, lo que le valió un amplio apoyo dentro de comunidades históricamente críticas del trumpismo.

En los últimos meses, sin embargo, Minaj ha aparecido en escenarios cercanos al movimiento MAGA (Make America Great Again), realizando declaraciones alineadas con posturas conservadoras. Entre ellas, comentarios sobre políticas de género y críticas a líderes demócratas, que han sido interpretadas por muchos fans como un giro radical frente a sus mensajes anteriores.

Durante el evento más reciente, Trump incluso bromeó con la cantante, haciendo referencia a uno de sus rasgos más icónicos —sus uñas largas— como gesto de cercanía. Además, Minaj defendió la iniciativa de inversión para niños, señalando que su interés está en promover la educación financiera desde edades tempranas. Según reportes citados por medios estadounidenses, la artista planea realizar aportes económicos significativos a este programa.

La reacción en redes sociales no se hizo esperar. Mientras algunos seguidores defendieron su derecho a expresar sus opiniones políticas, otros manifestaron decepción y criticaron lo que consideran una contradicción con los valores que antes representaba. La controversia vuelve a colocar a Nicki Minaj en el centro de la conversación pública, no por un nuevo lanzamiento musical, sino por un posicionamiento político que sigue dividiendo a su audiencia y a la industria.

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