Un incómodo momento vivido por Shakira durante uno de sus conciertos de la gira Las mujeres ya no lloran se volvió viral y abrió un intenso debate en redes sociales. Un video muestra cómo un hombre del público se sobrepasa con la artista mientras ella interactuaba con sus seguidores desde la tarima.
El hecho ocurrió cuando la cantante barranquillera se acercó a la primera fila para cantar junto a algunos asistentes, una dinámica habitual en sus shows y celebrada por sus fanáticos. En medio de ese contacto cercano, un hombre la tomó por la cintura y le dio varios besos en el cuello, mientras otro asistente también la sujetaba por el costado. La escena fue breve, pero suficiente para generar incomodidad entre quienes presenciaron el momento.
Shakira, sin interrumpir el espectáculo, mantuvo la compostura, esbozó una sonrisa rápida y se apartó con naturalidad para continuar con el concierto, que se extendió por más de dos horas. Aunque el show siguió con normalidad, el episodio no pasó desapercibido y fue captado por varios celulares desde distintos ángulos.
Horas después, uno de los videos comenzó a circular masivamente en redes sociales. La publicación original calificaba al hombre como “afortunado”, lo que provocó una avalancha de comentarios críticos. Para muchos usuarios, el gesto representó una invasión clara al espacio personal de la artista y una falta de respeto, independientemente del contexto del concierto o de la cercanía con el público.
“Una cosa es cantar con tu artista favorito y otra muy distinta sobrepasar límites”, “Eso no es emoción, es irrespeto”, y “Ella siguió por profesionalismo, pero se nota que fue incómodo”, fueron algunos de los mensajes más repetidos. Otros, en cambio, intentaron justificar la situación asegurando que se trataría de un fan conocido por la cantante o que el momento fue malinterpretado.
El debate se amplió hacia una discusión más profunda sobre los límites en la interacción entre artistas y público, especialmente en conciertos donde el contacto cercano es parte del espectáculo. Muchos seguidores defendieron que este tipo de situaciones refuerzan la necesidad de mayor control y seguridad, incluso cuando los artistas deciden bajar del escenario para compartir con sus fans.
Hasta el momento, ni Shakira ni su equipo se han pronunciado oficialmente sobre lo ocurrido. Sin embargo, el episodio volvió a poner sobre la mesa una conversación recurrente en la industria musical: la del respeto a los artistas, incluso en escenarios de euforia y cercanía emocional con el público.






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