El cantante puertorriqueño Bad Bunny ha lanzado un mensaje crítico hacia la masificación turística y sus impactos sociales y ambientales en su canción Lo que le pasó a Hawaii, incluida en su último álbum. En los versos del tema, el artista compara la situación de Puerto Rico con la de Hawái, destacando cómo el crecimiento del turismo ha provocado problemas de gentrificación, desplazamiento de comunidades locales y pérdida de identidad cultural.
El auge del turismo frente a la sostenibilidad
El turismo internacional ha experimentado un crecimiento significativo en los últimos años, consolidándose como uno de los principales motores económicos a nivel global. En 2024, esta industria contribuyó al 9,1 % del PIB mundial, según datos recientes. España, uno de los destinos más demandados, cerró el año con cifras históricas: 94 millones de visitantes extranjeros y un gasto turístico de 126 000 millones de euros.
En contraste, territorios insulares como Puerto Rico y Hawái enfrentan una presión desproporcionada debido a su limitado territorio y al incremento exponencial de visitantes. En 2023, Hawái, con una población de 1,5 millones de habitantes, recibió 10 millones de turistas, mientras que Puerto Rico, con 3,2 millones de residentes, acogió a más de seis millones.
Este crecimiento ha generado beneficios económicos, pero también ha intensificado problemas sociales como la gentrificación. En ambos territorios, el aumento de inversiones extranjeras y la proliferación de alojamientos turísticos han encarecido el coste de vida, dificultando el acceso a la vivienda para los residentes locales.
El mensaje de Bad Bunny y su conexión global
En Lo que le pasó a Hawaii, Bad Bunny plantea: “Quieren quitarme el río y también la playa / Quieren el barrio mío y que tus hijos se vayan”. Con estos versos, el artista critica cómo la masificación turística y el capital extranjero desplazan a las comunidades locales, un fenómeno que ha encontrado eco en otras regiones del mundo.
En España, lugares como las Islas Canarias y Baleares enfrentan desafíos similares. Barrios enteros se han transformado en alojamientos turísticos, lo que ha generado un aumento desmedido en los precios de la vivienda y una sensación de desarraigo entre los residentes. En estas regiones, el concepto de “turismofobia” ha ganado fuerza como respuesta a la percepción de que el turismo masivo está erosionando el tejido social y la identidad cultural.
La necesidad de un modelo sostenible
El crecimiento turístico plantea el desafío de equilibrar el desarrollo económico con la preservación de las comunidades y el medioambiente. Organismos internacionales como la ONU y la OCDE han advertido sobre las limitaciones del PIB como único indicador de progreso, instando a considerar métricas más amplias que incluyan el bienestar social y la sostenibilidad ambiental.
El turismo, gestionado de manera responsable, puede convertirse en una fuerza positiva para las economías locales. Sin embargo, expertos subrayan la necesidad de políticas públicas que protejan a las comunidades residentes, regulen la inversión extranjera y promuevan un modelo turístico sostenible.
Bad Bunny, con su música, invita a reflexionar sobre el impacto del turismo masivo en las comunidades y plantea una llamada de atención hacia la necesidad de priorizar el bienestar de los residentes sobre los beneficios económicos a corto plazo.






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